sábado, 16 de mayo de 2009

Los dulces sueños de otoño,
Bailan en las hojas que caen al suelo.
Viajan en la calida brisa -que se va a otro lugar-
Y ahí sigue sentado él.
De sombrero, y con su abrigo negro.
Con la mirada perdida,
Entre el movimiento de los árboles.
Con las manos viejas…mas bien gastadas.

Sus lágrimas se han secado con el viento.
Sus gritos se han callado,
Con el ruido de la lluvia – que comienza a caer-
Su calma se ha ido, con el cielo de un sol pasajero.

La lluvia dejo de caer.
Y aun esta él…
Sentado bajo un árbol de quimeras
-sin cumplir-
Con un libro de esperanzas, bajo el brazo.
Con estrategias para encontrar lo perdido.
Con la voz enmudecida,
Con los ojos secos,
Con los deseos marchitos.

De sombrero y con abrigo negro.
Esperando el invierno.
Esperando una primavera fugaz.
Esperando que vaya hacia él…

Y la lluvia otra vez…
Y ahí sigue él…

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