Mi vestido comienza a pesar,
Y el castillo lunar
Se aleja en mí caminar.
Estoy cansada, angustiada y adolorida.
Me cansa el caminar
Con un rumbo incierto
Y me angustia el no llegar a mi destino.
Los pies duelen, más se agrietan,
Pues ya no quieren seguir,
No soportan caminar en este sendero enloquecido,
En que los caminos se confunden,
Se mezclan y desaparecen.
Contagiándome su locura.
Ya no se que pensar,
Ya no se porque sigo caminando,
Me angustia sentirme como un títere
Que se mueve según tu voluntad.
¿Es acaso qué no entiendes que ya me duelen los pies?
¡Quiero descansar en mi castillo lunar!,
Deseo quitarme este vestido
Que oculta mi tristeza con sus brillos de belleza,
Y mostrar al fin mi verdad.
¿Es qué no te has enterado que las hadas ya no bailan?
¿Es qué no sabes que las habitaciones son anchas
Y que los ventanales se encojen,
Porque no hay quién pasee de la mano?
Estoy cansada y ya es tarde.
Quiero volver, sí, bien digo,
Volver a mi hemisferio perdido.
Y el castillo lunar
Se aleja en mí caminar.
Estoy cansada, angustiada y adolorida.
Me cansa el caminar
Con un rumbo incierto
Y me angustia el no llegar a mi destino.
Los pies duelen, más se agrietan,
Pues ya no quieren seguir,
No soportan caminar en este sendero enloquecido,
En que los caminos se confunden,
Se mezclan y desaparecen.
Contagiándome su locura.
Ya no se que pensar,
Ya no se porque sigo caminando,
Me angustia sentirme como un títere
Que se mueve según tu voluntad.
¿Es acaso qué no entiendes que ya me duelen los pies?
¡Quiero descansar en mi castillo lunar!,
Deseo quitarme este vestido
Que oculta mi tristeza con sus brillos de belleza,
Y mostrar al fin mi verdad.
¿Es qué no te has enterado que las hadas ya no bailan?
¿Es qué no sabes que las habitaciones son anchas
Y que los ventanales se encojen,
Porque no hay quién pasee de la mano?
Estoy cansada y ya es tarde.
Quiero volver, sí, bien digo,
Volver a mi hemisferio perdido.
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