lunes, 13 de abril de 2009

Poema para un extraño


Aquí desde el sangriento mar del atardecer te escribo,
Esperando que mis palabras
Se sumerjan en este océano pequeño…
Esperando que las retengan
Las redes de aquél pescador – hoy lejano –
Que rescato mis restos tirados en el mar…
Esperando que no se vayan
Como la brisa que apaga la intensidad del sol,
En esta tarde sola y sin amor.
Esperando amor, esperando…

Navegando para que este poema
Sea más que mí lamento
Y sean olas que el viento mueve,
Olas descontroladas y furiosas,
Pero abatidas…sí amor,
Abatidas por tu desolación.

En esta tarde que para mi ya no lo es,
Deseo tenerte junto a mi
Y naufragar por el mar,
Que es pequeño al nombrar tu nombre,
Pero… las olas tienen la claridad
De mis pensamientos
Y saben que tu no volverás,
Que te me has ido entre la marea…
Y, ¿Qué estarás haciendo ahora?,
Es lo que se pregunta este crepúsculo sostenido sobre el agua.
Crepúsculo oscuro amor, oscuro…
Y que no se marchará
Hasta que la marea suba
Y acompañe a mi cuerpo enterrado en la arena,
Junto a las corrientes de lo que queda de mi amor.
Oh! como poder vivir sin tus labios,
Sin tu calor, sin… tu amor.
Dime como hacerlo antes que la marea suba
Y me lleve lejos,
Dime como hacerlo ahora
Que mis pies se humedecen en agua,
Dímelo amor, dime.

Cuando pase esta marea ya será muy tarde, tarde…
Y éste océano que nos rodea tomara su curso,
Como el capitán que enloqueció
Y perdiéndose entre las olas se alejo…

No hay comentarios:

Publicar un comentario